
Aullando de dolor mientras la vida se derrumba,
siento resurgir ilusiones que creía perdidas.
Las lágrimas inundan mi habitación,
oscurecida por los lamentos de aquellos a los que nunca he olvidado.
La soledad recorre mis venas,
cual veneno destrozando mi cuerpo.
La apatía se apodera de mí,
invadiendo mi cerebro y mi corazón.
La angustia se convierte
en huésped de mi ser
e importuna al resto de mis sentimientos
ahogándolos, con sus carcajadas, en un eterno olvido.
Las lágrimas inundan mi habitación,
oscurecida por los lamentos de aquellos a los que nunca he olvidado.
La soledad recorre mis venas,
cual veneno destrozando mi cuerpo.
La apatía se apodera de mí,
invadiendo mi cerebro y mi corazón.
La angustia se convierte
en huésped de mi ser
e importuna al resto de mis sentimientos
ahogándolos, con sus carcajadas, en un eterno olvido.